Se suele decir en los medios con alguna frecuencia que “a consecuencia del calor reinante se van a desarrollar tormentas” y hoy, con las altísimas temperaturas reinantes sería un día muy apropiado para establecer ese razonamiento. No es exactamente así porque, en ese caso, todos o casi todos los días de verano tendríamos tormentas. Lo que es fundamental es que la atmósfera muestre una situación de inestabilidad que pueda en condiciones apropiadas dar lugar a la convección y, en su caso, a las tormentas.
La imagen del canal de vapor de agua y los datos del radiosondeo de Madrid son hoy muy ilustrativos a este respecto. La circulación asociada a la dana situada al oeste de la Península genera bandas relativamente húmedas de nubes medias y altas mientras que los niveles bajos están muy secos. Es a partir de esas nubes dónde se desarrolla la actividad convectiva favorecida por la advección de vorticidad en la zona delantera de la dana y, por supuesto las temperaturas en la vertical son muy adecuadas. Según el radiosondeo de mediodía de Madrid-Barajas la temperatura a 850 hPa es de unos 25 ºC y de -11 a 500 hPa.
Dada la poca humedad disponible las tormentas que se desarrollan dan en general muy poca precipitación y en muchos casos esa precipitación se evapora al atravesar la capa cálida antes de llegar al suelo. Lo que sí es un grave peligro es la caída de rayos sobre la vegetación tan seca, rayos que en este tipo de situaciones, poseen a veces gran intensidad al "saltar" desde nubes con la base muy alta.
En fin, no hay tormentas exclusivamente “de calor”. Es un elemento importante pero lo realmente básico es que se den condiciones de inestabilidad atmosférica y si se recibe alguna "ayuda" tal como una cierta advección de vorticidad o un disparo orográfico mejor que mejor.



