Mientras el cuadrante noroeste peninsular se ve afectado por la nubosidad ligada a algunas débiles estructuras frontales -que no son sino el reflejo de pequeñas ondas en el flujo de viento del suroeste en niveles altos-, una amplia y compleja vaguada ocupa buena parte del Atlántico norte con un eje imaginario que se extiende desde Islandia hasta Azores.
En la zona occidental de esa vaguada, entre la península de Labrador y el extremo meridional de Groenlandia, aparece una onda anticiclónica bien reflejada en esta imagen del canal de absorción de vapor de agua por una amplia y ancha banda blanquecina.
Pues bien, esa onda va a ser la responsable indirecta de la más que probable ola de calor que nos va afectar durante los tres o cuatro próximos días: En efecto, al moverse hacia el este con mucha más rapidez que la zona delantera de la vaguada, ésta se estrecha y se hace mucho más aguda. Al final de mañana jueves y como consecuencia del progresivo estrechamiento, se cerrará una pequeña dana -que podría llegar a ser una débil borrasca fría- en la zona meridional de esa vaguada y se irá acercando muy débilmente a la Península.
De este modo el viento que va a ir llegando a la Península a distintos niveles va a ser cada vez más de procedencia subtropical marítima y subtropical africana, y por tanto más cálido. En las capas más bajas ese aire será en buena medida del sureste y puede arrastrar polvo en suspensión. Además de la llegada de esa masa de aire, las condiciones de estabilidad contribuirán al recalentamiento del aire que reposa junto al suelo favoreciendo el aumento de las temperaturas.
Todavía persisten algunas dudas sobre cuál será la trayectoria final de esa dana que probablemente atravesará algunas zonas de la Península el domingo favoreciendo la entrada de aire atlántico mucho más fresco. Lo iremos viendo.

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