Sigue el Atlántico norte ocupado por distintos tipos de “remolinos” ciclónicos. Un poco al oeste de la Península Ibérica aparece lo que ya empieza a ser una borrasca fría -dado que tiene circulación ciclónica en toda su vertical- nacida de la interacción del huracán “Danielle” y una vaguada del chorro polar. Los modelos siguen apuntando a que afectará a la Península con un temporal de lluvias que afectará sobre todo a la vertiente Atlántica -algo ya por desgracia casi desconocido- e incluso después podría hacerlo a la mediterránea, . El único riesgo es que al profundizar más hacia el sur la borrasca se hiciera estacionaria antes de entrar y nos quedáramos con mucho calor y sin ese temporal. Afortunadamente el modelo probabilista apunta con bastante claridad hacia el desarrollo del temporal de lluvias.
Al norte de esta borrasca, entre Islandia y las Islas Británicas aparece una gran “coma” nubosa producida por una dana desgajada del chorro polar que anda todavía por latitudes altas. Por su ubicación podría pensarse que se trataba de una “baja polar” pero no es así ya que, en ese caso, debería aparecer en el seno de la masa de aire polar, ser más simétrica y con una convección más desarrollada. Hace días parecía que podría interaccionar claramente con "nuestra" borrasca y reforzarla más, pero finalmente no parece que vaya a ser así.
Al oeste de la borrasca fría, casi formando un signo de infinito con ella -y no sé si desarrollando entre ambos remolinos un cierto efecto Fujiwara-, aparece “Earl” el todavía huracán que empieza a desarrollar ya su transición extratropical y que interaccionará con la vaguada que se aproxima por el oeste para dar lugar a otra borrasca atlántica de gran extensión.
Por último cabe señalar la dificultad que parece existir esta temporada ciclónica que, en principio, se señalaba como muy propicia para la formación de huracanes en sus zonas tradicionales. De hecho dos estructuras nubosas -una de ellas aparece en el borde sur de la imagen- que podían tener posibilidades de convertirse en ciclones tropicales han dejado de ser seguidas por el Centro Nacional de Huracanes. Quizás las importantes anomalías térmicas que han surgido en el Atlántico tengan algo que ver.
Y cuando pasen los efectos e interacciones de estos huracanes…¿se animará el chorro polar a bajar de latitud y enviarnos sus borrascas?....De momento no se le ve muy animado…

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